Anticoncepción de Barrera. El preservativo

Los métodos anticonceptivos de barrera evitan el embarazo bloqueando o inactivando al espermatozoide antes de que alcance el óvulo y lo fertilice. Así, con el preservativo se impide el contacto directo de los espermatozoides con los genitales de la mujer, con los diafragmas, esponjas y caperuzas cervicales quedan detenidos en la vagina y con los espermicidas son inactivados por una sustancia química. Por último, los dispositivos intrauterinos (DIU) provocan en el útero una reacción inflamatoria que destruye los espermatozoides e impide la implantación del óvulo en caso de que éste sea fecundado.

El preservativo:

El preservativo, también denominado profiláctico o condón, es una funda de látex que se coloca en el pene erecto durante el juego sexual previo a la penetración y que contiene el semen eyaculado, impidiendo así su paso a los óvulos y, por tanto, la fecundación.

Se calcula que en torno a unos 40 millones de parejas en todo el mundo utilizan preservativos con regularidad. Se trata del método más empleado porque además de impedir el embarazo, evita el contagio de las enfermedades de transmisión sexual.

Existen preservativos de diferentes tamaños, formas, grosores, texturas y olores. Algunos están prelubricados y otros llevan un tratamiento espermicida. Debido a que en la actualidad su grosor se ha reducido al mínimo, su uso no disminuye la sensibilidad genital ni el placer durante la relación sexual.

Para realizar un uso correcto y eficaz del preservativo, es imprescindible llevar a cabo su colocación antes de cualquier contacto genital, puesto que puede producirse una salida de esperma previa a la eyaculación. También es indispensable utilizar sólo preservativos que consten de un depósito para el semen, y apretar dicho depósito entre los dedos en el momento de la colocación, con la finalidad de quitar el aire que, comprimido con el esperma, podría provocar la rotura del profiláctico. Por último, es preciso sujetar el anillo del preservativo en la base del pene y retirar éste de la vagina antes del cese de la erección, pues de lo contrario, podrían producirse pérdidas de semen.

Los preservativos deben guardarse en un lugar fresco, seco y oscuro para evitar su deterioro, y siempre debe tenerse en cuenta su fecha de caducidad.

En caso de que se utilicen lubricantes vaginales, debe escogerse aquellos especialmente elaborados para su uso con preservativos, puesto que los lubricantes con base oleosa o de petróleo pueden producir microscópicas perforaciones por las que se filtren el semen y también los microorganismos infecciosos, en caso de que algún miembro de la pareja padezca alguna enfermedad que se transmita por contacto sexual. Para evitar dichas perforaciones, nunca deben emplearse como lubricante algunas cremas hidratantes, la vaselina o el aceite para bebés.

En cuanto a su eficacia anticonceptiva, recientes estadísticas demuestran que sólo se producen 2 ó 3 embarazos al año por cada 100 hombres que emplean correcta y sistemáticamente este método. Este índice de riesgo se reduce significativamente si el preservativo es utilizado conjuntamente con un espermicida.

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